Me siento sola.
Me siento sola y vacía.
Sin ti.
Sin poder sentarme a tu lado, bajo tu protección, mientras me acoges como toda la vida has hecho, acariciándome sin llegar a rozarme, pero haciéndome sentir llena, haciéndome olvidar todo lo que contamina mi mente.
Aquí no te tengo, o tal vez sí, pero demasiado lejos.
Aquí no puedes cuidarme... ni puedo cuidarte.
No tengo tu silencio y tus susurros.
No oigo como juegas con el aire, ni siento como tus pequeñas lágrimas de otoño resbalan entre tus manos.
Aquí todo es frío sin estar contigo.
Aquí, asfalto, hormigón y cristal...
Me oprimen, me arañan, me arrastran la piel de mi alma y no lo puedo evitar...
Me hacen odiar la obligación que me separa de ti 70 kms.
Sin ti soy un puro lobo de asfalto enfundando un árbol azul.
16.9.08
13.6.08
Un segundo... Un siglo sin ti.
Los segundos se hacen horas,
mientras mi estómago clama encontrar su paz.
El reloj, mi gran aliado, ahora parece ser la peor de mis pesadillas.
Y es que no puedo convertir una goma elástica en una cuerda de esparto...
El tiempo tiene su propia identidad,
se mete en tu cabeza fulminante,
o crea rubatos eternos en tu alma.
Menos de un día...
Todo un siglo sin ti!
mientras mi estómago clama encontrar su paz.
El reloj, mi gran aliado, ahora parece ser la peor de mis pesadillas.
Y es que no puedo convertir una goma elástica en una cuerda de esparto...
El tiempo tiene su propia identidad,
se mete en tu cabeza fulminante,
o crea rubatos eternos en tu alma.
Menos de un día...
Todo un siglo sin ti!
12.6.08
De camino a Albacete
No se que poner, ni cómo decir lo que quiero decir.
Es muy raro, lo se, pero no se como expresarlo.
Acabo de llegar a la llanura del viaje.
Albacete se acerca.
Después de pasar kilómetros y kilómetros de sorprendentes y variadas vegetaciones, llegamos a la grandeza de la llanura.
La tranquilidad reina el paisaje, la seguridad frente al volante.
El sueño comienza a aparecer, la apatía, y entonces es cuando aparece el verdadero peligro.
El quedarse dormido al volante, mientras el coche que conduces acaba por dominarte y tirarte a la cuneta.
La tranquilidad de la carretera recta, sin complicaciones.
La mayor amenaza que puedes encontrar.
Te sientes solo ante la llanura.
Ante la gran extensión de terreno, todo lo contrario de donde vienes.
Llegan las inseguridades.
De golpe una montaña escarpada, pequeña e imponente, solitaria y amenazante se alza aislada en medio de la llanura.
A lo lejos otra gran montañita que se alza perpendicular a la llanura, como un repentino e inesperado accidente en la rutina que te extraña y te sorprende.
Justo antes de llegar a Almansa, grandes carrascas solitarias se levantan en el terreno.
Aisladas de sus compañeras, como pequeños recuerdos de la tierra de donde vienes, como un regalo a tu sentimiento.
Un regalo con cuentagotas, que cada vez es más complicado encontrar.
Las miras, y te sientes sola como ellas.
En medio de un mondo vacío que parece no terminar nunca.
De golpe otra montaña, esta vez bastante más grande. Chinchilla.
En esta ocasión con vida propia, alterando la estabilidad del terreno llano.
Habitada y fría, la redonda montaña donde se eleva este pueblo te deja el corazón helado, como absorto.
Te hiela el alma con sus temperaturas, y tiritas de frío.
El frío te cala hasta el interior de tu alma, te deshace en mil pedazos mientras te acaricia con las manos del viento...
Pasas Chinchilla, otra vez la rutinaria extensión de terrenos, verdes, marrones, con gamas de colores... pero todos lisos.
Parece no llegar nunca Albacete.
Realmente no sabes si llegarás o no, no sabes que te depara la siguiente vuelta de rueda de tu coche.
No conoces el terreno.
Ves las señales de grandes frenazos en la carretera... y no lo puedes negar, se te pone el bello de punta de pensar que puedes estar tu en la situación de aquel coche que en su momento frenó.
El cuerpo parece hacerse pequeño y contraerse al ver las marcas en el suelo, los quitamiedos destrozados...
No quieres ser tu el siguiente.
Pasa un cartel, pasa otro, pero nunca llega Albacete.
Mientras... la llanura.
Y el miedo a perder lo que más quieres, la posibilidad de seguir un día más, y otro... y otro...
Y otro...
Y otro...
Y otro . . .
Es muy raro, lo se, pero no se como expresarlo.
Acabo de llegar a la llanura del viaje.
Albacete se acerca.
Después de pasar kilómetros y kilómetros de sorprendentes y variadas vegetaciones, llegamos a la grandeza de la llanura.
La tranquilidad reina el paisaje, la seguridad frente al volante.
El sueño comienza a aparecer, la apatía, y entonces es cuando aparece el verdadero peligro.
El quedarse dormido al volante, mientras el coche que conduces acaba por dominarte y tirarte a la cuneta.
La tranquilidad de la carretera recta, sin complicaciones.
La mayor amenaza que puedes encontrar.
Te sientes solo ante la llanura.
Ante la gran extensión de terreno, todo lo contrario de donde vienes.
Llegan las inseguridades.
De golpe una montaña escarpada, pequeña e imponente, solitaria y amenazante se alza aislada en medio de la llanura.
A lo lejos otra gran montañita que se alza perpendicular a la llanura, como un repentino e inesperado accidente en la rutina que te extraña y te sorprende.
Justo antes de llegar a Almansa, grandes carrascas solitarias se levantan en el terreno.
Aisladas de sus compañeras, como pequeños recuerdos de la tierra de donde vienes, como un regalo a tu sentimiento.
Un regalo con cuentagotas, que cada vez es más complicado encontrar.
Las miras, y te sientes sola como ellas.
En medio de un mondo vacío que parece no terminar nunca.
De golpe otra montaña, esta vez bastante más grande. Chinchilla.
En esta ocasión con vida propia, alterando la estabilidad del terreno llano.
Habitada y fría, la redonda montaña donde se eleva este pueblo te deja el corazón helado, como absorto.
Te hiela el alma con sus temperaturas, y tiritas de frío.
El frío te cala hasta el interior de tu alma, te deshace en mil pedazos mientras te acaricia con las manos del viento...
Pasas Chinchilla, otra vez la rutinaria extensión de terrenos, verdes, marrones, con gamas de colores... pero todos lisos.
Parece no llegar nunca Albacete.
Realmente no sabes si llegarás o no, no sabes que te depara la siguiente vuelta de rueda de tu coche.
No conoces el terreno.
Ves las señales de grandes frenazos en la carretera... y no lo puedes negar, se te pone el bello de punta de pensar que puedes estar tu en la situación de aquel coche que en su momento frenó.
El cuerpo parece hacerse pequeño y contraerse al ver las marcas en el suelo, los quitamiedos destrozados...
No quieres ser tu el siguiente.
Pasa un cartel, pasa otro, pero nunca llega Albacete.
Mientras... la llanura.
Y el miedo a perder lo que más quieres, la posibilidad de seguir un día más, y otro... y otro...
Y otro...
Y otro...
Y otro . . .
15.1.07
Me seguiré quedando corta...
Y esque se que no te merezco.
Por más que yo haga, siempre querría ser mejor para poder hacerte más feliz.
Me parece poco darte todo lo que puedo dar, porque haría lo que pudiera por sacar de la chistera de maga todo eso que me gustaría ser y no soy, y por meter en su copa todo aquello que perdería de vista de mi persona.
Somos mortales por desgracia, además de ello humanos, y por ello imperfectos...
¡e aquí una muestra de ello!
Ni cientos de abrazos, ni miles de besos, ni billones de caricias...
el sol, la luna y las estrellas...
y tal vez ellos, si fueran alcanzables tampoco me parecerían suficientes.
Pero la realidad es así de cruel.
No puedo aspirar a ofrecerte imposibles, sino simplemente puedo llegar a ofrecerte un humilde corazón que encierra para ti en su interior todo eso que mejor sabe dar...
En esos momentos en que te de todo lo que puedo ofrecer, me seguiré quedando corta...
Por más que yo haga, siempre querría ser mejor para poder hacerte más feliz.
Me parece poco darte todo lo que puedo dar, porque haría lo que pudiera por sacar de la chistera de maga todo eso que me gustaría ser y no soy, y por meter en su copa todo aquello que perdería de vista de mi persona.
Somos mortales por desgracia, además de ello humanos, y por ello imperfectos...
¡e aquí una muestra de ello!
Ni cientos de abrazos, ni miles de besos, ni billones de caricias...
el sol, la luna y las estrellas...
y tal vez ellos, si fueran alcanzables tampoco me parecerían suficientes.
Pero la realidad es así de cruel.
No puedo aspirar a ofrecerte imposibles, sino simplemente puedo llegar a ofrecerte un humilde corazón que encierra para ti en su interior todo eso que mejor sabe dar...
En esos momentos en que te de todo lo que puedo ofrecer, me seguiré quedando corta...
1.12.06
Tal vez...
Tal vez quiera decir demasiadas cosas que no sepa cómo decirlas.
Tal vez este flotando en nubes de algodón y crea que estoy viviendo con los pies en el suelo.
Tal vez haya encontrado lo que durante toda mi vida he buscado... y...
Tal vez sea esto algo tan grande que mi subconsciente no esté preparado para creerlo.
Tal vez los miedos que tengo sean consecuencia de no creer que esto es real.
Tal vez sean la falta de costumbre de sentirme tal como lo hago.
Tal vez este negandome a creer lo que toco, veo y siento.
Tal vez mi vida esté comenzando de una vez por todas a tener sentido.
Tal vez sea idiota por pensar que no he hecho nada por merecerlo.
Tal vez todo eso sea falso...
Tal vez sea cierto
Tal vez este flotando en nubes de algodón y crea que estoy viviendo con los pies en el suelo.
Tal vez haya encontrado lo que durante toda mi vida he buscado... y...
Tal vez sea esto algo tan grande que mi subconsciente no esté preparado para creerlo.
Tal vez los miedos que tengo sean consecuencia de no creer que esto es real.
Tal vez sean la falta de costumbre de sentirme tal como lo hago.
Tal vez este negandome a creer lo que toco, veo y siento.
Tal vez mi vida esté comenzando de una vez por todas a tener sentido.
Tal vez sea idiota por pensar que no he hecho nada por merecerlo.
Tal vez todo eso sea falso...
Tal vez sea cierto
21.11.06
Vomitando odios e inspiraciones
Tengo tanta mierda acumulada, tanto odio dentro…
Me llenan de escepticismo los miedos, las inseguridades que habéis tabicado en mi interior…
Y no hay más, a veces me da la impresión de que me da miedo ser yo, volar con las alas desplegadas con todos los músculos de mi cuerpo relajados, simplemente volando
No puedo planificar el día siguiente porque no se si seguiré viviendo o ya estaré siendo abocada en un ataúd del que pienso salir con garras, dientes y furia.
Jamás volveré a hundirme en el lodo de la dejadez!
Veinte años sin que nadie te haya besado por amor duelen demasiado…
Soy un vertedero de cosas que no me gusta haber pasado, un cúmulo de residuos tóxicos que me ahogan y me hacen no poder disfrutar del aire limpio.
Veo todo el cielo del color de las nubes de polución de las ciudades, cuando me encuentro bajo el cielo raso de los montes más limpios de mi tierra.
He perdido tantas veces la sangre de mis venas… que parece que cuando ella las riega vayan a reventar de sentirla pasar por sus paredes.
Me llenan de escepticismo los miedos, las inseguridades que habéis tabicado en mi interior…
Y no hay más, a veces me da la impresión de que me da miedo ser yo, volar con las alas desplegadas con todos los músculos de mi cuerpo relajados, simplemente volando
No puedo planificar el día siguiente porque no se si seguiré viviendo o ya estaré siendo abocada en un ataúd del que pienso salir con garras, dientes y furia.
Jamás volveré a hundirme en el lodo de la dejadez!
Veinte años sin que nadie te haya besado por amor duelen demasiado…
Soy un vertedero de cosas que no me gusta haber pasado, un cúmulo de residuos tóxicos que me ahogan y me hacen no poder disfrutar del aire limpio.
Veo todo el cielo del color de las nubes de polución de las ciudades, cuando me encuentro bajo el cielo raso de los montes más limpios de mi tierra.
He perdido tantas veces la sangre de mis venas… que parece que cuando ella las riega vayan a reventar de sentirla pasar por sus paredes.
Odio tanto porque se que es muy difícil recibir lo que yo tengo en mi interior para dar, tal vez exija demasiado… simplemente que me quieran con toda el alma como yo quiero.
Iría al fin del mundo si hiciera falta, haría lo que fuera, a pesar de mi escepticismo, pero mi vida valdría la pena solo por estar con esa persona a la que quiero.
Tengo demasiado odio acumulado, demasiada mierda que me oprime el corazón y le hace derramar lágrimas en forma de miedo.
He amado tanto, di tantas cosas en cada beso… puse tanta pasión silenciosa en cada uno, en cada caricia… jaja para que después hayan sido rotas delante de mis narices como quien rompe un papel sucio de rayotes…
He dado tanto sin haber tenido nada a cambio, ni siquiera correspondencia… que mi corazón ha quedado como un perro apaleado que tiene miedo a ser vuelto a fustigar.
Iría al fin del mundo si hiciera falta, haría lo que fuera, a pesar de mi escepticismo, pero mi vida valdría la pena solo por estar con esa persona a la que quiero.
Tengo demasiado odio acumulado, demasiada mierda que me oprime el corazón y le hace derramar lágrimas en forma de miedo.
He amado tanto, di tantas cosas en cada beso… puse tanta pasión silenciosa en cada uno, en cada caricia… jaja para que después hayan sido rotas delante de mis narices como quien rompe un papel sucio de rayotes…
He dado tanto sin haber tenido nada a cambio, ni siquiera correspondencia… que mi corazón ha quedado como un perro apaleado que tiene miedo a ser vuelto a fustigar.
Hoy me he dado cuenta de que soy presa de todos mis miedos, me he dado cuenta de lo dependiente de ellos que soy, justamente cuando más independiente de ellos quiero serlo, justamente en el momento en el que creía haberme hecho más fuerte, descubro que mi armadura esta construida con pedazos de mis miedos… que mi escepticismo no es más que una coraza que la sal de las lágrimas ha ido formando para proteger mi gran romanticismo, la capacidad de amar que tengo…
Ahora mi corazón empieza a latir, a latir fuerte, pero cuanto más fuerte late, más se siente oprimido por el frío hierro del escepticismo que lo quiere proteger.
Ahora mi corazón empieza a latir, a latir fuerte, pero cuanto más fuerte late, más se siente oprimido por el frío hierro del escepticismo que lo quiere proteger.
Acabo de darme cuenta de lo vulnerable que he sido, del daño que me he dejado hacer, de lo ciega que he tenido las gafas con las que miraba mi mundo.
Es como si me hubiera quitado las gafas, y me hubiera hundido al ver la realidad, al ver que el sol brilla, los árboles aún existen y sus hojas aún hondean únicamente al son del viento.
He llorado hasta hartarme, hasta acurrucarme y sentirme caer, para poder sacar todo el coraje de mi interior y levantar la cabeza bien alta.
13.11.06
Caricias sin cuentagotas
Besos en la mejilla, regalados por la riada de sentimientos del corazón
besos pequeños, que esconden prudencia
besos que no pueden besar, a pesar de que sea lo que más desean
tengo besos apasionados pero cautelosos, con miedo de mostrar toda la pasión que detrás de la piel se esconde
Acaricio con la mirada, porque si rozo tu piel me pierdo en tu laberinto
acaricio sentimientos dormidos por la obligación de callar
acaricio palabras que dibujan caricias, porqeu las manos no pueden acariciar
te regalo caricias con cuentagotas, porque no puedo nadar en el mar
Vivo en un goteo de sensaciones, porque mi cuerpo no me deja disfrutarlas en una piscina
acaricio sin acariciar porque no puedo olvidarme de las riendas que me atan
te beso sin besarte, porque si un beso se me escapara vendrían mil detrás
no quiero esperar más para poder dar caricias con alas
besos pequeños, que esconden prudencia
besos que no pueden besar, a pesar de que sea lo que más desean
tengo besos apasionados pero cautelosos, con miedo de mostrar toda la pasión que detrás de la piel se esconde
Acaricio con la mirada, porque si rozo tu piel me pierdo en tu laberinto
acaricio sentimientos dormidos por la obligación de callar
acaricio palabras que dibujan caricias, porqeu las manos no pueden acariciar
te regalo caricias con cuentagotas, porque no puedo nadar en el mar
Vivo en un goteo de sensaciones, porque mi cuerpo no me deja disfrutarlas en una piscina
acaricio sin acariciar porque no puedo olvidarme de las riendas que me atan
te beso sin besarte, porque si un beso se me escapara vendrían mil detrás
no quiero esperar más para poder dar caricias con alas
11.11.06
Encerrada en miradas de cristal
Miro a través de los cristales de mi ventana, un mundo exterior que parece estar lejos de mi.
Miro la gente que va y viene pensando en sus historias, ajena a lo que pasa por detrás de cada una de las ventanas que como ensimismados ojos observan a esos autómatas que caminan por las calles con un destino incierto para mi.
Miro encerrada en mi jaula de algodones, deseando ser mirada por esos miles de ojitos de cristal que pueblan la superficie de las fincas, esperando ser el objetivo de sus discretas miradas.
Con ganas de cambiar mi situación de observador a observado, porque eso supondrá que podre actuar, hacer, ir y venir con un rumbo que sólo yo sabré.
Con ganas de salir de mi cascarón y acabar con esta abstinencia de todo, excepto de comer y descansar.
Se que echaré de menos este no hacer nada, aunque sea por obligación, pero aun así echo de menos la autonomía que durante tantos meses he disfrutado.
Me siento como atada de pies y manos, porque mi cuerpo se siente en medio-condiciones de ir y venir, a pesar de que los "jefes" de la salud consideran que todavía no estoy lo suficiente "niquelada" como para vagar a mi aire por mi vida.
Siento cómo cuesta reprimirse, cómo cuesta dejar pasar lo que quieres hacer, los sentimientos que quieres expresar, y más que nunca notas la falta que te hace sentir un abrazo, sentir como esos labios que amas te acarician y te besan...
Cómo cuesta silenciar esos sentimientos que desean poder besar y acariciar esos besos que amas...
Miro la gente que va y viene pensando en sus historias, ajena a lo que pasa por detrás de cada una de las ventanas que como ensimismados ojos observan a esos autómatas que caminan por las calles con un destino incierto para mi.
Miro encerrada en mi jaula de algodones, deseando ser mirada por esos miles de ojitos de cristal que pueblan la superficie de las fincas, esperando ser el objetivo de sus discretas miradas.
Con ganas de cambiar mi situación de observador a observado, porque eso supondrá que podre actuar, hacer, ir y venir con un rumbo que sólo yo sabré.
Con ganas de salir de mi cascarón y acabar con esta abstinencia de todo, excepto de comer y descansar.
Se que echaré de menos este no hacer nada, aunque sea por obligación, pero aun así echo de menos la autonomía que durante tantos meses he disfrutado.
Me siento como atada de pies y manos, porque mi cuerpo se siente en medio-condiciones de ir y venir, a pesar de que los "jefes" de la salud consideran que todavía no estoy lo suficiente "niquelada" como para vagar a mi aire por mi vida.
Siento cómo cuesta reprimirse, cómo cuesta dejar pasar lo que quieres hacer, los sentimientos que quieres expresar, y más que nunca notas la falta que te hace sentir un abrazo, sentir como esos labios que amas te acarician y te besan...
Cómo cuesta silenciar esos sentimientos que desean poder besar y acariciar esos besos que amas...
7.11.06
Adiós Paco!
Hoy escribo a Paco Fernández Ochoa.
No ha sido una persona de la que haya seguido su carrera, ni tampoco ha sido uno de esos personajes que han marcado mi vida, simplemente le tenía un particular afecto, y de ello me di cuenta cuando dijo públicamente que tenía cancer.
Me ha impresionado y me ha dolido que haya fallecido. No me lo esperaba. No en su caso.
Me ha hecho pensar mucho durante esta tarde y ha sido durante el reportaje y desde el momento en que me he enterado de esta noticia cuando me he puesto a pensar y valorar la suerte que tenemos de estar sanos, al mismo tiempo que sentir cómo en esta vida colgamos todos de ella por un hilo, tal vez porque este saliendo de una enfermedad, aunque sea un grano de arena comparado con el desierto que puede ser un cancer.
Me he mirado yo, y me he avergonzado de haberme quejado en algunos momentos y haberme medio venido abajo por tener una mononucleosis. Me he sentido muy muy ridícula a su lado, pero al mismo tiempo me he enorgullecido, de ver que todo lo que él decía, a mi se me ha pasado por la cabeza estos días que estoy de baja, y que gracias a Dios lo he podido valorar sólo con una mononucleosis.
El apreciar todas esas pequeñas cosas... una visita, una llamada, un rayo de luz, una comida buena, el poder andar a paso ligero durante mucho rato y no sentirte tambalearte... y todas las grandes cosas también... simplemente apreciar la salud que tenía, al echarla en falta estos días.
Un cáncer, un accidente... son tijeras que todos los días merodean por nuestros hilos, son el bombo de una lotería en la que todos jugamos y que cada día da premios, cada día premia a una bola.
Hoy le ha tocado a él, como algún día me tocará a mi, pero realmente ha sido impresionante el ver cómo hace una semana estaba levantando los brazos en su homenaje, jugaba con su nieto, hablaba con la voz entera, sonriendo, gastando bromas y sobre todo... "como si nada".
Me ha impresionado la entereza, la valentía, la fuerza que este hombre ha tenido para aceptar y revelarse a la muerte, a pesar de saber que ésta lo estaba apuntando con su dedo.
Me ha impresionado cómo ha sabido vivir al máximo y disfrutar ese momento que tal vez fuera el último, sin pensar en que podía serlo, sino simplemente exprimiéndolo al máximo, porque al fin y al cabo eso es lo que nos queda.
Me siento mal conmigo misma de haber desperdiciado momentos pensando en "mañana lo haré", y me alegro de no haberlo hecho en otros momentos. Nunca sabemos si dentro de unos minutos seguiremos vivos para poder hacer eso que hemos aparcado para mañana.
Por eso mismo no entiendo a todas esas personas que se dedican a desperdiciar su vida consumiendo drogas y cometiendo locuras... Esta claro que la vida es lo único que tenemos, que tenemos que vivirla al máximo, pero es muy corta para ir desperdiciando sus pequeñas gotas día a día. A veces, vivir al límite nos puede resultar demasiado caro, y en este examen no hay recuperaciones...
Tal vez, lo que siento ahora sea la consecuencia de una serie de acontecimientos acumulados, el enterarme de que una chica que conozco de 21 años tiene un cancer, que la madre de mi mejor amigo falleciera muy joven por otro cancer... el mismo Paco... y las innumerables noticias que llegan a tus oidos día a día de gente que padece esta enfermedad...
Hoy no podía irme a dormir sin escribir algo sobre Paco, mi cuerpo no me lo permitía.
Por todo lo que he escrito es por lo que si me pudiera oir, aunque no me haya conocido le diría:
Te admiro!
No ha sido una persona de la que haya seguido su carrera, ni tampoco ha sido uno de esos personajes que han marcado mi vida, simplemente le tenía un particular afecto, y de ello me di cuenta cuando dijo públicamente que tenía cancer.
Me ha impresionado y me ha dolido que haya fallecido. No me lo esperaba. No en su caso.
Me ha hecho pensar mucho durante esta tarde y ha sido durante el reportaje y desde el momento en que me he enterado de esta noticia cuando me he puesto a pensar y valorar la suerte que tenemos de estar sanos, al mismo tiempo que sentir cómo en esta vida colgamos todos de ella por un hilo, tal vez porque este saliendo de una enfermedad, aunque sea un grano de arena comparado con el desierto que puede ser un cancer.
Me he mirado yo, y me he avergonzado de haberme quejado en algunos momentos y haberme medio venido abajo por tener una mononucleosis. Me he sentido muy muy ridícula a su lado, pero al mismo tiempo me he enorgullecido, de ver que todo lo que él decía, a mi se me ha pasado por la cabeza estos días que estoy de baja, y que gracias a Dios lo he podido valorar sólo con una mononucleosis.
El apreciar todas esas pequeñas cosas... una visita, una llamada, un rayo de luz, una comida buena, el poder andar a paso ligero durante mucho rato y no sentirte tambalearte... y todas las grandes cosas también... simplemente apreciar la salud que tenía, al echarla en falta estos días.
Un cáncer, un accidente... son tijeras que todos los días merodean por nuestros hilos, son el bombo de una lotería en la que todos jugamos y que cada día da premios, cada día premia a una bola.
Hoy le ha tocado a él, como algún día me tocará a mi, pero realmente ha sido impresionante el ver cómo hace una semana estaba levantando los brazos en su homenaje, jugaba con su nieto, hablaba con la voz entera, sonriendo, gastando bromas y sobre todo... "como si nada".
Me ha impresionado la entereza, la valentía, la fuerza que este hombre ha tenido para aceptar y revelarse a la muerte, a pesar de saber que ésta lo estaba apuntando con su dedo.
Me ha impresionado cómo ha sabido vivir al máximo y disfrutar ese momento que tal vez fuera el último, sin pensar en que podía serlo, sino simplemente exprimiéndolo al máximo, porque al fin y al cabo eso es lo que nos queda.
Me siento mal conmigo misma de haber desperdiciado momentos pensando en "mañana lo haré", y me alegro de no haberlo hecho en otros momentos. Nunca sabemos si dentro de unos minutos seguiremos vivos para poder hacer eso que hemos aparcado para mañana.
Por eso mismo no entiendo a todas esas personas que se dedican a desperdiciar su vida consumiendo drogas y cometiendo locuras... Esta claro que la vida es lo único que tenemos, que tenemos que vivirla al máximo, pero es muy corta para ir desperdiciando sus pequeñas gotas día a día. A veces, vivir al límite nos puede resultar demasiado caro, y en este examen no hay recuperaciones...
Tal vez, lo que siento ahora sea la consecuencia de una serie de acontecimientos acumulados, el enterarme de que una chica que conozco de 21 años tiene un cancer, que la madre de mi mejor amigo falleciera muy joven por otro cancer... el mismo Paco... y las innumerables noticias que llegan a tus oidos día a día de gente que padece esta enfermedad...
Hoy no podía irme a dormir sin escribir algo sobre Paco, mi cuerpo no me lo permitía.
Por todo lo que he escrito es por lo que si me pudiera oir, aunque no me haya conocido le diría:
Te admiro!
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adiós,
Paco Fernández Ochoa
30.10.06
Los problemas y las nubes
Dicen que es cuando nos ponemos malos cuando realmente valoramos la fortaleza que tenemos al estar sanos, y que es en ese momento cuando echamos de menos algo que de normal no apreciamos.
No hay verdad más grande en este mundo.
Cuando estas bien de salud, no piensas en ella, simplemente está ahí, como si fuera algo obligatorio que debe acompañarte, como si su obligación fuera estar cerca de ti, porque así lo has contratado, y no es así.
La salud es como la suerte, va y viene.
Hay veces que esta mucho tiempo contigo y otras que se va y se olvida de ti.
Es por ello que en esos momentos en que la salud se aleja de ti, es cuando pareces hundirte y creer que todo está negro, como un cielo de octubre a punto de descargar una gota fría.
Los problemas de salud suelen ser uno de esos tipos de problemas que más nos afectan, junto con los problemas de dinero y de amor (está claro que a cada uno le afectan unos en mayor o menor grado), pero lo que hay que tener en cuenta es que por mal que vayan las cosas, por gordos que sean los problemas, siempre habrá algo a nuestro alrededor que nos dará una pequeña alegría, una llamada que no esperas, una visita de tus amigos, una buena noticia que esperabas conocer... aunque estes malo, no tengas dinero y tu futuro de estudiante se haya torcido, siempre hay algo que te hace tirar hacia adelante con todas tus fuerzas.
Ahí esta la clave de la felicidad, el saber encontrar esas pequeñas cosas y saber hacer de ellas la prioridad en nuestras preocupaciones, no sumirnos en que estamos malos, que no tenemos dinero y que no has podido matricularte para hacer el doctorado, sino sumirnos en que tu chico se ha pasado para verte y has estado con él una hora, que has podido darle un abrazo, que tus amigos han venido a verte un ratito y que han querido preocuparse por ti, que ya estas mejor y que te sientes con más fuerzas, en lugar de pensar que estas malo y que no puedes hacer nada.
Simplemente valorar ese abrazo, esa sonrisa, esa llamada y pensar: si no puedo hacer nada, voy a ocupar este tiempo en cuidarme, en mimarme que... Qué narices... Ya me hacía falta!!!, tomarte una baja no como un suplicio, sino como un tiempo de descanso... con algún dolorcillo...
Simplemente darte cuenta de que los problemas son como las nubes, que hay tiempos en que ocupan tu cielo, pero siempre hay pequeñas brisas de aire que harán que esas nubes pasen y se habran claros.
PD: Muchas gracias a todos por ser mis brisas de aire.
No hay verdad más grande en este mundo.
Cuando estas bien de salud, no piensas en ella, simplemente está ahí, como si fuera algo obligatorio que debe acompañarte, como si su obligación fuera estar cerca de ti, porque así lo has contratado, y no es así.
La salud es como la suerte, va y viene.
Hay veces que esta mucho tiempo contigo y otras que se va y se olvida de ti.
Es por ello que en esos momentos en que la salud se aleja de ti, es cuando pareces hundirte y creer que todo está negro, como un cielo de octubre a punto de descargar una gota fría.
Los problemas de salud suelen ser uno de esos tipos de problemas que más nos afectan, junto con los problemas de dinero y de amor (está claro que a cada uno le afectan unos en mayor o menor grado), pero lo que hay que tener en cuenta es que por mal que vayan las cosas, por gordos que sean los problemas, siempre habrá algo a nuestro alrededor que nos dará una pequeña alegría, una llamada que no esperas, una visita de tus amigos, una buena noticia que esperabas conocer... aunque estes malo, no tengas dinero y tu futuro de estudiante se haya torcido, siempre hay algo que te hace tirar hacia adelante con todas tus fuerzas.
Ahí esta la clave de la felicidad, el saber encontrar esas pequeñas cosas y saber hacer de ellas la prioridad en nuestras preocupaciones, no sumirnos en que estamos malos, que no tenemos dinero y que no has podido matricularte para hacer el doctorado, sino sumirnos en que tu chico se ha pasado para verte y has estado con él una hora, que has podido darle un abrazo, que tus amigos han venido a verte un ratito y que han querido preocuparse por ti, que ya estas mejor y que te sientes con más fuerzas, en lugar de pensar que estas malo y que no puedes hacer nada.
Simplemente valorar ese abrazo, esa sonrisa, esa llamada y pensar: si no puedo hacer nada, voy a ocupar este tiempo en cuidarme, en mimarme que... Qué narices... Ya me hacía falta!!!, tomarte una baja no como un suplicio, sino como un tiempo de descanso... con algún dolorcillo...
Simplemente darte cuenta de que los problemas son como las nubes, que hay tiempos en que ocupan tu cielo, pero siempre hay pequeñas brisas de aire que harán que esas nubes pasen y se habran claros.
PD: Muchas gracias a todos por ser mis brisas de aire.
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