Cuadrados de colores sobre montones de nata.
Lágrimas de chocolate flotando en un mar de azabache.
Átomos de papel rebotando en un suelo de hormigón.
Miles de pensamientos doblados atravesando el subconsiente...
Encerrados en murallas de madera...
Dibujados en cuadraditos negros, sobre un fondo de brillante nata.
6.12.08
Injusticias
Injusticias, una detrás de otra, como aplastantes losas, cortando en dos una benevolente alma, hiriendo y haciendo sangrar corazones.
Quién dice que no pueden afectarnos a nosotros las hirientes palabras.
Igual o más que a las dianas donde los dardos inciden.
Todos sufrimos la consecuencia, unos la celebran, otros la lloran.
Hoy, mañana y pasado... seguiré pensando como pienso, hasta que no me demuestre lo contrario.
Quién dice que no pueden afectarnos a nosotros las hirientes palabras.
Igual o más que a las dianas donde los dardos inciden.
Todos sufrimos la consecuencia, unos la celebran, otros la lloran.
Hoy, mañana y pasado... seguiré pensando como pienso, hasta que no me demuestre lo contrario.
3.12.08
Comentarios en blogs ajenos...
"Desconectarse... o dejar el subconsciente a su libre albedrío, derramando sobre el teclado su pasión, su inquietud, su apatía o su entusiasmo.
Desconectarse... el más valioso y preciado derecho del ser humano.
Desconectarse... la autoridad del yo sobre el yo. "
Comenzó siendo un simple comentario...
Pero ha acabado siendo una entrada en mi blog!
Desconectarse... el más valioso y preciado derecho del ser humano.
Desconectarse... la autoridad del yo sobre el yo. "
Comenzó siendo un simple comentario...
Pero ha acabado siendo una entrada en mi blog!
Miradas
Cristales opacos frente a la retina del alma, esconden el color de mi sinceridad. Mirando el negro ovalado, dejando resbalar gotas por su cristal.
A cara descubierta, sin escudo ni antifaz, en combate silencioso se cruzan las negras dagas, hirientes como afiladas agujas de azabachado acero, penetrando en el alma y escrutando su más íntimo pensamiento. Osado caballero quien su valentía arriesga manteniendo un pulso con la negra frialdad.
Claros luceros que abren de par en par la luminosidad de su misteriosa caverna, tranquilos garantes de paz, suaves ráfagas de sosiego que susurran estabilidad. Delicadas caricias intangibles que regalan silenciosas palabras de fina seda. Claras noches oscuras moteadas de las más sinceras estrellas.
Negro fuego encerrado, llamas de penumbra apasionadas y ardientes. Oscuros pensamientos con manos de hielo, que erizan la piel sin palabras que alcancen a rozarla. Titilantes pupilas ardientes seductoras de embrujadas almas.
Pequeñas y distantes puntuaciones que un texto jamás llegará a volver a conocer. Esquivas y altivas. Escurridizas como la negra tinta en manos de paganas miradas. Transparentes actoras de una tragedia que nadie llegará a interpretar. Mudos intérpretes, ciegos lectores, sordos oyentes...
A cara descubierta, sin escudo ni antifaz, en combate silencioso se cruzan las negras dagas, hirientes como afiladas agujas de azabachado acero, penetrando en el alma y escrutando su más íntimo pensamiento. Osado caballero quien su valentía arriesga manteniendo un pulso con la negra frialdad.
Claros luceros que abren de par en par la luminosidad de su misteriosa caverna, tranquilos garantes de paz, suaves ráfagas de sosiego que susurran estabilidad. Delicadas caricias intangibles que regalan silenciosas palabras de fina seda. Claras noches oscuras moteadas de las más sinceras estrellas.
Negro fuego encerrado, llamas de penumbra apasionadas y ardientes. Oscuros pensamientos con manos de hielo, que erizan la piel sin palabras que alcancen a rozarla. Titilantes pupilas ardientes seductoras de embrujadas almas.
Pequeñas y distantes puntuaciones que un texto jamás llegará a volver a conocer. Esquivas y altivas. Escurridizas como la negra tinta en manos de paganas miradas. Transparentes actoras de una tragedia que nadie llegará a interpretar. Mudos intérpretes, ciegos lectores, sordos oyentes...
7.11.08
Te echaré de menos...
Cuando mis sueños me alejen de tu piel,
cuando mis palabras piensen otros idiomas,
cuando abra los ojos y vea que no estas a mi lado,
cuando sienta que no tengo tus abrazos para consolarme,
cuando no pueda tenerte cerca de mi
y los kilómetros sean el verdugo que nos separa,
cuando te vea distante,
cuando tus palabras no hablen de lo que tu corazón siente,
cuando no pueda arroparme con tu calor,
cada instante que no te tenga,
cada minuto que no pueda abrazarte,
cada caricia que no pueda darte,
cada mirada que no pueda entrelazar contigo,
cada segundo que no pueda decirte lo que te quiero,
cada vez que sueñe contigo...
Te echaré de menos.
cuando mis palabras piensen otros idiomas,
cuando abra los ojos y vea que no estas a mi lado,
cuando sienta que no tengo tus abrazos para consolarme,
cuando no pueda tenerte cerca de mi
y los kilómetros sean el verdugo que nos separa,
cuando te vea distante,
cuando tus palabras no hablen de lo que tu corazón siente,
cuando no pueda arroparme con tu calor,
cada instante que no te tenga,
cada minuto que no pueda abrazarte,
cada caricia que no pueda darte,
cada mirada que no pueda entrelazar contigo,
cada segundo que no pueda decirte lo que te quiero,
cada vez que sueñe contigo...
Te echaré de menos.
31.10.08
A carta descubierta
Tu y yo,
sentados frente a un tapete verde,
jugando a carta descubierta un pocker
sin monedas ni garbanzos,
con nuestros corazones en medio del mostrador.
¿Quién dá más... ?
Pactamos las condiciones,
repartimos cartas,
nos dejamos un tiempo para meditar la estrategia.
Al volver a sentarnos el uno frente al otro,
mostramos cartas,
todas las jugadas habidas y...
la esperanza manteniendo las tal vez jugadas futuras,
pensamos a la vez que descubrimos la realidad del papel oponente:
"la caja de pandora ha sido abierta..."
La eterna y cercana
distancia del tapete verde
marca las palabras...
...y los silencios.
sentados frente a un tapete verde,
jugando a carta descubierta un pocker
sin monedas ni garbanzos,
con nuestros corazones en medio del mostrador.
¿Quién dá más... ?
Pactamos las condiciones,
repartimos cartas,
nos dejamos un tiempo para meditar la estrategia.
Al volver a sentarnos el uno frente al otro,
mostramos cartas,
todas las jugadas habidas y...
la esperanza manteniendo las tal vez jugadas futuras,
pensamos a la vez que descubrimos la realidad del papel oponente:
"la caja de pandora ha sido abierta..."
La eterna y cercana
distancia del tapete verde
marca las palabras...
...y los silencios.
16.9.08
Yo, sin mi árbol azul.
Me siento sola.
Me siento sola y vacía.
Sin ti.
Sin poder sentarme a tu lado, bajo tu protección, mientras me acoges como toda la vida has hecho, acariciándome sin llegar a rozarme, pero haciéndome sentir llena, haciéndome olvidar todo lo que contamina mi mente.
Aquí no te tengo, o tal vez sí, pero demasiado lejos.
Aquí no puedes cuidarme... ni puedo cuidarte.
No tengo tu silencio y tus susurros.
No oigo como juegas con el aire, ni siento como tus pequeñas lágrimas de otoño resbalan entre tus manos.
Aquí todo es frío sin estar contigo.
Aquí, asfalto, hormigón y cristal...
Me oprimen, me arañan, me arrastran la piel de mi alma y no lo puedo evitar...
Me hacen odiar la obligación que me separa de ti 70 kms.
Sin ti soy un puro lobo de asfalto enfundando un árbol azul.
Me siento sola y vacía.
Sin ti.
Sin poder sentarme a tu lado, bajo tu protección, mientras me acoges como toda la vida has hecho, acariciándome sin llegar a rozarme, pero haciéndome sentir llena, haciéndome olvidar todo lo que contamina mi mente.
Aquí no te tengo, o tal vez sí, pero demasiado lejos.
Aquí no puedes cuidarme... ni puedo cuidarte.
No tengo tu silencio y tus susurros.
No oigo como juegas con el aire, ni siento como tus pequeñas lágrimas de otoño resbalan entre tus manos.
Aquí todo es frío sin estar contigo.
Aquí, asfalto, hormigón y cristal...
Me oprimen, me arañan, me arrastran la piel de mi alma y no lo puedo evitar...
Me hacen odiar la obligación que me separa de ti 70 kms.
Sin ti soy un puro lobo de asfalto enfundando un árbol azul.
13.6.08
Un segundo... Un siglo sin ti.
Los segundos se hacen horas,
mientras mi estómago clama encontrar su paz.
El reloj, mi gran aliado, ahora parece ser la peor de mis pesadillas.
Y es que no puedo convertir una goma elástica en una cuerda de esparto...
El tiempo tiene su propia identidad,
se mete en tu cabeza fulminante,
o crea rubatos eternos en tu alma.
Menos de un día...
Todo un siglo sin ti!
mientras mi estómago clama encontrar su paz.
El reloj, mi gran aliado, ahora parece ser la peor de mis pesadillas.
Y es que no puedo convertir una goma elástica en una cuerda de esparto...
El tiempo tiene su propia identidad,
se mete en tu cabeza fulminante,
o crea rubatos eternos en tu alma.
Menos de un día...
Todo un siglo sin ti!
12.6.08
De camino a Albacete
No se que poner, ni cómo decir lo que quiero decir.
Es muy raro, lo se, pero no se como expresarlo.
Acabo de llegar a la llanura del viaje.
Albacete se acerca.
Después de pasar kilómetros y kilómetros de sorprendentes y variadas vegetaciones, llegamos a la grandeza de la llanura.
La tranquilidad reina el paisaje, la seguridad frente al volante.
El sueño comienza a aparecer, la apatía, y entonces es cuando aparece el verdadero peligro.
El quedarse dormido al volante, mientras el coche que conduces acaba por dominarte y tirarte a la cuneta.
La tranquilidad de la carretera recta, sin complicaciones.
La mayor amenaza que puedes encontrar.
Te sientes solo ante la llanura.
Ante la gran extensión de terreno, todo lo contrario de donde vienes.
Llegan las inseguridades.
De golpe una montaña escarpada, pequeña e imponente, solitaria y amenazante se alza aislada en medio de la llanura.
A lo lejos otra gran montañita que se alza perpendicular a la llanura, como un repentino e inesperado accidente en la rutina que te extraña y te sorprende.
Justo antes de llegar a Almansa, grandes carrascas solitarias se levantan en el terreno.
Aisladas de sus compañeras, como pequeños recuerdos de la tierra de donde vienes, como un regalo a tu sentimiento.
Un regalo con cuentagotas, que cada vez es más complicado encontrar.
Las miras, y te sientes sola como ellas.
En medio de un mondo vacío que parece no terminar nunca.
De golpe otra montaña, esta vez bastante más grande. Chinchilla.
En esta ocasión con vida propia, alterando la estabilidad del terreno llano.
Habitada y fría, la redonda montaña donde se eleva este pueblo te deja el corazón helado, como absorto.
Te hiela el alma con sus temperaturas, y tiritas de frío.
El frío te cala hasta el interior de tu alma, te deshace en mil pedazos mientras te acaricia con las manos del viento...
Pasas Chinchilla, otra vez la rutinaria extensión de terrenos, verdes, marrones, con gamas de colores... pero todos lisos.
Parece no llegar nunca Albacete.
Realmente no sabes si llegarás o no, no sabes que te depara la siguiente vuelta de rueda de tu coche.
No conoces el terreno.
Ves las señales de grandes frenazos en la carretera... y no lo puedes negar, se te pone el bello de punta de pensar que puedes estar tu en la situación de aquel coche que en su momento frenó.
El cuerpo parece hacerse pequeño y contraerse al ver las marcas en el suelo, los quitamiedos destrozados...
No quieres ser tu el siguiente.
Pasa un cartel, pasa otro, pero nunca llega Albacete.
Mientras... la llanura.
Y el miedo a perder lo que más quieres, la posibilidad de seguir un día más, y otro... y otro...
Y otro...
Y otro...
Y otro . . .
Es muy raro, lo se, pero no se como expresarlo.
Acabo de llegar a la llanura del viaje.
Albacete se acerca.
Después de pasar kilómetros y kilómetros de sorprendentes y variadas vegetaciones, llegamos a la grandeza de la llanura.
La tranquilidad reina el paisaje, la seguridad frente al volante.
El sueño comienza a aparecer, la apatía, y entonces es cuando aparece el verdadero peligro.
El quedarse dormido al volante, mientras el coche que conduces acaba por dominarte y tirarte a la cuneta.
La tranquilidad de la carretera recta, sin complicaciones.
La mayor amenaza que puedes encontrar.
Te sientes solo ante la llanura.
Ante la gran extensión de terreno, todo lo contrario de donde vienes.
Llegan las inseguridades.
De golpe una montaña escarpada, pequeña e imponente, solitaria y amenazante se alza aislada en medio de la llanura.
A lo lejos otra gran montañita que se alza perpendicular a la llanura, como un repentino e inesperado accidente en la rutina que te extraña y te sorprende.
Justo antes de llegar a Almansa, grandes carrascas solitarias se levantan en el terreno.
Aisladas de sus compañeras, como pequeños recuerdos de la tierra de donde vienes, como un regalo a tu sentimiento.
Un regalo con cuentagotas, que cada vez es más complicado encontrar.
Las miras, y te sientes sola como ellas.
En medio de un mondo vacío que parece no terminar nunca.
De golpe otra montaña, esta vez bastante más grande. Chinchilla.
En esta ocasión con vida propia, alterando la estabilidad del terreno llano.
Habitada y fría, la redonda montaña donde se eleva este pueblo te deja el corazón helado, como absorto.
Te hiela el alma con sus temperaturas, y tiritas de frío.
El frío te cala hasta el interior de tu alma, te deshace en mil pedazos mientras te acaricia con las manos del viento...
Pasas Chinchilla, otra vez la rutinaria extensión de terrenos, verdes, marrones, con gamas de colores... pero todos lisos.
Parece no llegar nunca Albacete.
Realmente no sabes si llegarás o no, no sabes que te depara la siguiente vuelta de rueda de tu coche.
No conoces el terreno.
Ves las señales de grandes frenazos en la carretera... y no lo puedes negar, se te pone el bello de punta de pensar que puedes estar tu en la situación de aquel coche que en su momento frenó.
El cuerpo parece hacerse pequeño y contraerse al ver las marcas en el suelo, los quitamiedos destrozados...
No quieres ser tu el siguiente.
Pasa un cartel, pasa otro, pero nunca llega Albacete.
Mientras... la llanura.
Y el miedo a perder lo que más quieres, la posibilidad de seguir un día más, y otro... y otro...
Y otro...
Y otro...
Y otro . . .
15.1.07
Me seguiré quedando corta...
Y esque se que no te merezco.
Por más que yo haga, siempre querría ser mejor para poder hacerte más feliz.
Me parece poco darte todo lo que puedo dar, porque haría lo que pudiera por sacar de la chistera de maga todo eso que me gustaría ser y no soy, y por meter en su copa todo aquello que perdería de vista de mi persona.
Somos mortales por desgracia, además de ello humanos, y por ello imperfectos...
¡e aquí una muestra de ello!
Ni cientos de abrazos, ni miles de besos, ni billones de caricias...
el sol, la luna y las estrellas...
y tal vez ellos, si fueran alcanzables tampoco me parecerían suficientes.
Pero la realidad es así de cruel.
No puedo aspirar a ofrecerte imposibles, sino simplemente puedo llegar a ofrecerte un humilde corazón que encierra para ti en su interior todo eso que mejor sabe dar...
En esos momentos en que te de todo lo que puedo ofrecer, me seguiré quedando corta...
Por más que yo haga, siempre querría ser mejor para poder hacerte más feliz.
Me parece poco darte todo lo que puedo dar, porque haría lo que pudiera por sacar de la chistera de maga todo eso que me gustaría ser y no soy, y por meter en su copa todo aquello que perdería de vista de mi persona.
Somos mortales por desgracia, además de ello humanos, y por ello imperfectos...
¡e aquí una muestra de ello!
Ni cientos de abrazos, ni miles de besos, ni billones de caricias...
el sol, la luna y las estrellas...
y tal vez ellos, si fueran alcanzables tampoco me parecerían suficientes.
Pero la realidad es así de cruel.
No puedo aspirar a ofrecerte imposibles, sino simplemente puedo llegar a ofrecerte un humilde corazón que encierra para ti en su interior todo eso que mejor sabe dar...
En esos momentos en que te de todo lo que puedo ofrecer, me seguiré quedando corta...
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